La noción milenaria del binarismo de género, que es claramente ideológica y no corresponde a la realidad objetiva, debe sustituirse por un no-binarismo realista, que puede expresarse como conjuntos difusos de género, formados por afirmaciones personales de identidades difusas. Una identidad difusa no se define por un sí o no, sino por un más o menos, desarrollado según una lógica informal o difusa.
*
*
*

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Jornadas Feministas Estatales

Conjuntos Difusos participó en las Jornadas Feministas Estatales con diferentes actividades sobre alternativas al binarismo de género, identidades no binarias, transfeminismos, despatologización trans, lucha contra la transfobia, derechos humanos trans, situación de los migrantes trans...

Tuvimos el gran placer de compartir actividades y debates con Belissa Andía, Secretariado Mundial Trans de ILGA, Lima; Elizabeth Vásquez, Proyecto Transgénero, Quito; Laura Bughalo, TransGaliza; Juana Ramos, Acera del Frente, Madrid; Miguel Missé, Guerrilla Travolaka; Barcelona, Miriam Solà, LesTisores, Barcelona; Alira Araneta, Acera del Frente, Madrid; Sandra Fernández, Red Internacional por la Despatologización Trans; las Medeak y colegas activistas de otros grupos...

Nuestras actividades:
• Construcciones múltiples de cuerpos e identidades (Mesa redonda con Elizabeth Vásquez, Kim Pérez, Astrid Suess, Conjuntos Difusos).
• Estrategias y aplicaciones de un feminismo no binario (Espacio de Debate, Pablo Vergara)
• Translesbianismo y otros deseos transdiversos (Espacio de Debate, Juana Ramos, Astrid Suess)
• Reflexiones feministas sobre el no binarismo (Mesa redonda con Belissa Andía, Kim Pérez, Miguel Missé / Miriam Solà)
• Despatologización trans y autonomía corporal (Mesa redonda con Belissa Andía, Alira Araneta, Sandra Fernández, Astrid Suess)
• Redes y acciones contra la transfobia y por el derecho a la diversidad (Mesa redonda con Laura Bugalho, Elizabeth Vásquez, Astrid Suess)
• Instalación artística Espacio Difuso

Aquí se puede ver todo el programa de las jornadas: http://www.feministas.org/IMG/pdf/PROGRAMA-2.pdf

...la grabación en video de la mesa de “Construcciones múltiples de cuerpos y géneros” (¡gracias estrellaroja!): http://transgranadafeminista.blogspot.com/
y escuchar el audio de la mesa de "Reflexiones feministas sobre el no binarismo" (¡gracias lasdel8!):http://lasdel8.blogia.com/2010/010502-reflexiones-feministas-sobre-el-no-binarismo.php

...y abajo unas fotos de las mesas redondas, del “Espacio Difuso” y de la mani…













Algunas impresiones y reflexiones sobre las jornadas encontradas en otros blogs:

http://carlaantonelli.com/
http://generofluido.wordpress.com/
http://maribolheras.blog.com/
http://grupolesbico.blogspot.com/
http://viajandohaciaitaca.blogspot.com/
http://escritorasfantastikas.blogspot.com/

jueves, 10 de diciembre de 2009

El feminismo no-binarista: transfeminismo



Por Kim Pérez


Nota previa. Las Jornadas Feministas Estatales de Granada empezaron con un sketch en el que Lola Van Guardia contó el diálogo entre una madre feminista y una hija transfeminista. En este esquema cronológico, me correspondería el papel de abuela, machacada en otros tiempos, pero rebelde. La familia se extiende cuando pienso en mi tía tatarabuela, Rosa Butler, poeta protofeminista, de la primera ola del siglo XIX.


El transfeminismo es la expresión política del no-binarismo del sistema sexo/género. Empezó siendo el feminismo de las transexuales (en España, Madrid, 1993 y Córdoba, 2000) y ha llegado a ser un feminismo transeúnte, en el que toda transición es posible (Granada, 2009) que por medio del no-binarismo, llega a ser explícitamente lo que fue en un principio implícitamente el feminismo, el movimiento de liberación de género, que empezó por las mujeres y luego se ha extendido a los y las homosexuales, los, las y les transexuales, los, las y les intersex, a toda la humanidad, porque es verdaderamente difusa de género, en más o menos, compuesta de personas para quienes el género debe pasar de ser un código penal a ser un sistema de afinidades voluntarias.

El (trans)feminismo ha nacido cuando se han superado los dos primeros siglos del feminismo preclásico y clásico, que permaneció inevitablemente atado a la misma concepción binarista que en el fondo combatía, lo que de todos modos fue conveniente en los primeros momentos del combate, cuando era preciso aunar fuerzas. La noción del patriarcado y la necesidad de emancipación frente al mismo emergieron de este combate. Pero el mismo trabajo feminista hizo surgir la conciencia y las reivindicaciones de otros conjuntos humanos o subconjuntos, como el de las lesbianas, dentro de las mujeres, o incluso masculinos, como los gays, también oprimidos por el patriarcado, y más adelante los de bisexuales (“no medio heterosexual y medio homosexual, sino enteramente bisexual”), transexuales (palabra que uso abarcando nuestra inmensa variedad de formas), intersex (que empiezan a entrar en acción) ...

Seguir leyendo...
De esa conciencia de que no estamos acantonados dentro de dos géneros cerrados, dos conjuntos marcados por un sistema lógico tan hermético como el de sí o no, de que ambos géneros correspondían a realidades mutuamente irreductibles (que era, en el fondo, la lógica del patriarcado, como sistema de dominación, que sólo admite por tanto dos situaciones, la de dominante y la de dominado) tuvo que emerger, por tanto, la convicción de que todo el binarismo no es nada más que una ilusión ideológica, un trampantojo, y de que la realidad subyacente bajo esa terrible mátrix, una vez descubierto el sistema de dominación, puede ser completamente distinta, un plural y no-dominacionista no-binarismo.

No somos por tanto “hombres” contra “mujeres” ni “mujeres” contra “hombres”, en una abstracta simplificación, metafísicamente, booleanamente envueltos en un sí o un no, en un “conmigo o contra mí”, sino algunos hombres difusos y aún algunas mujeres difusas y aún algunos variantes de género difusos, contra otros hombres difusos, mujeres difusas, variantes de género difusos, etcétera. La noción de clase se transparenta enseguida tras esta distinción, como aspiración metafísica, sueño idealizado de las clases verdaderamente dominantes (porque habría que examinar también el binarismo de las clases: la clase dominante ha precedido siempre, como realidad histórica, a las clases dominadas; el dominador ha querido dominar)

El transfeminismo está innovando más allá del feminismo que hasta ahora hemos conocido (y todas las innovaciones producen desconfianzas y precauciones), porque sabe algo que éste no sabía, y que le hacía quedar dentro de la misma concepción binarista, perjudicándose especialmente en su relación con los conjuntos difusos más o menos masculinos. Pero el feminismo intuía desde luego este no-binarismo, especialmente cuando en una fecha concreta, y en una reunión estatal masiva, Madrid, 1993, abrió las puertas lógica y fascinadamente al conjunto difuso de las transexuales feminizantes, que aún no sabíamos tampoco lo que significábamos en el movimiento de liberación de género, entendido como conjunto.

En este proceso de liberación de género, empezado, conceptuado y mayorizado por las difusas mujeres (esta última distinción sobre las mayorías es fundamental, por cuanto políticamente tiene el valor permanente que se puede suponer), podemos contemplar a la vez un sujeto único, los dominados, y múltiple, las diversas categorías y subcategorías de personas dominadas, de las que las inmensas pero muy minoritarias variantes de las trans hemos sido lo suficiente radicales y audaces como para llegar a poner nuestro prefijo trans en la inmensa construcción del feminismo.

Es posible, por tanto, distinguir entre dos planos necesarios del feminismo. el político fundamental y el sindical. El primero es el que se ve como “el” movimiento de liberación de género, con una historia y unas relaciones de fuerzas internas determinadas, mayorítarias y minoritarias, no determinadas por ningún determinismo. sino por la libre conciencia y la voluntad humana. El segundo es el que defiende los intereses específicos de los sujetos políticos, uno o muchos, que puedan emerger como mujeres difusas (incluidas algunas trans), situado entre muchos otros movimientos sectoriales, específicamente GLBT. Todos estos segmentos del único movimiento de liberación de género, mayorizado por las mujeres difusas, están concertando alianzas muy variables. Ésta será la dinámica política del futuro transfeminismo, en el plano fundamental de la liberación de género.

¿Cuál es entonces el futuro del feminismo, cuando en nuestras sociedades están cambiando las mentalidades y las leyes y todo ello está sostenido por un proceso tecnoeconómico infraestructural en la que la forma del trabajo, centrada en la informática, asegura una igualdad de oportunidades para las mujeres difusas y para trans difusas, intersex difusas, etc, y por tanto el mantenimiento social de nuestros derechos?

Distinguiendo entre los dos planos de los que vengo hablando, es fácil ver que en el sindical o corporativo, al feminismo, tornándose transfeminismo, le toca la gestión de la igualdad conseguida y la consecución de nuevas formas, fácilmente objetivables, en los mil problemas cotidianos.

En el plano de la liberación de género, al transfeminismo le toca terminar con cualquier entendimiento del género como código penal, como imposición y asignación con la que nos encontramos al nacer, y en particular con su concepción binarista como dos únicas posiciones vitales que encubren una voluntad de dominación.

El transfeminismo puede advertir en particular que, al no haber comprendido el feminismo en su fase clásica o en su segunda ola esta relación de la dominación patriarcalista con el binarismo, encontrará más difícil eliminarla en tanto lo mantenga. Dicho muy claro: el enfrentamiento binarista entre “mujeres” y “hombres” mantiene las formas de la dominación.

Frente a este problema, el no-binarismo es la experiencia del deshacimiento de las barreras de género y por tanto de la forma conceptual de la dominación. La noción de lo difuso deshace los dos círculos, el del encierro voluntario y gustoso de los dominadores, lo mismo que el forzado de los dominados. Los seres humanos se encuentran entonces libres de las barreras de género, emancipados del código de género, como quien vaga por un jardín nuevo que quizás le desconcierta. En este momento, se individualizan, se subjetivan. Cada cual descubre que yo soy yo, y que ser yo es mi única ley. En este momento, hay tantos géneros como personas, o muchos más, puesto que cada persona puede evolucionar en el entendimiento de su subjetividad.

En el siguiente momento, las personas podemos unirnos por afinidades voluntarias, que en materia sexual, hacen de los géneros conjuntos voluntarios y difusos, el femenino difuso y el masculino difuso, desde luego, y también los conjuntos trans difusos, intersex difusos y todo lo que podamos descubrir en nuestro interior y en el exterior.

La forma del género, sostenida por un código penal, queda atrás, definitivamente, y se ve sustituida por conjuntos difusos y libres, cuya formación, transformación y deshacimiento queda decidida por personas subjetivadas y unidas voluntariamente.

Ésta es la tarea del feminismo, convertido en su fase postclásica o en su tercera ola en transfeminismo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

video stp 2012 granada

aquí podéis ver el video de la acción que hicimos en granada el día 17 de octubre de 2009 para la Campaña Alto a la Patologización Trans STP2012.

para más información sobre la convocatoria: www.stp2012.wordpress.com y www.octubretransgranada.wordpress.com

Subjetivación



Por Kim Pérez


El no-binarismo de género muestra una gran potencia para la subjetivación.

O quizás mejor, se puede decir que la subjetivación conduce al no-binarismo de género.

Entiendo por subjetivación la conciencia nítida de que yo soy yo, sujeto del pensamiento distinto del objeto que pienso, distinta de mis circunstancias, incluso las de sexo, incluso las corporales.

Es una experiencia o una intuición, no un concepto o abstracción; su gran fuerza vital no requiere un gran proceso educativo, sino que suele darse en la niñez o en la adolescencia, con formas como “yo estoy aquí”, o “yo tengo ahora mismo diez años”, o “éstas son mis manos”, o “ésta es mi familia; ¿por qué?”
Seguir leyendo...
No se da espontáneamente en todas las personas, como he podido comprobar preguntando, pero en las que se ha dado, es un recuerdo muy preciso, del que se puede detallar el momento, el cómo y el dónde. Como todas las intuiciones, es un descubrimiento repentino.

No es difícil que de esta subjetivación se pase a cuestionar las propias circunstancias y, entre ellas, las de género. Es un distanciamiento entre mí, recién descubierta, y lo mío o lo que me circunda, por lo que pone la base intelectual para este cuestionamiento.

Es verdad que me aísla dentro de mí, pero le da a todas mis acciones, mis decisiones, mis preferencias, la base más fuerte: proceden de mí.

En definitiva, esto confirma que yo soy radicalmente otra respecto a lo otro y los otros, y compruebo que en el fondo soy radicalmente yo, originaria, profundamente incomunicable, inaccesible.

Mi experiencia básica soy yo y todo procede de mí, según criterios en gran parte intuitivos y sólo en parte explicables: “lo prefiero así”, “me gusta”, “no me gusta”.

Siendo el género entonces, no el sometimiento a regulaciones exteriores, sino la expresión de las fundamentales intuiciones sexuales interiores, esto hace que eluda cualquier disciplina externa, cualquier sometimiento a cualquier código de género, y que en cierto modo, mi género sea radicalmente mío, por las razones que sólo yo sé, hasta el punto de poder generalizar la fórmula “una persona, un género”, expresión del no-binarismo radical.

Bien es verdad que esta extrema diferenciación se atenúa por la conciencia de las afinidades, palabra que empleo en el sentido preciso de similitudes y coincidencia de voluntades. No se trata de igualdades ni de uniformidades, sino de la percepción práctica de que otras subjetividades muestran actitudes similares a la mía, mientras que unas terceras son muy diferentes, atractivas o repulsivas.

La subjetivación supera cualquier desviación individualista o separatista en cuanto percibo que me deja como conciencia desnuda, igual a la de cualquier otro ser humano. No son esencialmente mías mis circunstancias, son distintos de mí mi aspecto, mi edad, mi clase, mi nacionalidad, mi educación, mi sexo... Los seres humanos aparecemos como un coro de conciencias desnudas, frecuentemente sometidas a circunstancias dolorosas. Una profunda solidaridad, basada en la propia experiencia, se eleva en ese momento.

lunes, 19 de octubre de 2009

Acción STP 2012 Granada

El sábado 17 de octubre, realizamos una concentración y performance a favor de la despatologización de la transexualidad en Granada. El acto cerró con un minuto de silencio en memoria de Linsia, mujer transexual de procedencia colombiana asesinada el pasado 8 de octubre en Burgos.

En apoyo a la Campaña STP 2012, se convocaron manifestaciones y otras acciones en 41 ciudades de Europa, Latinoamérica, Norteamérica y Asia.

A continuación algunas fotos de la acción en Granada.














Más información del Día de Acción de la Campaña "Alto a la Patologización Trans STP 2012" en:





viernes, 16 de octubre de 2009

Comunicado STP 2012

Comunicado de la Red Internacional de Despatologización Trans:
Día de Acción 17 de octubre de 2009 - Campaña STP 2012
El sábado 17 de octubre de 2009, se van a realizar manifestaciones y otras acciones en 38 ciudades de Europa, Latinoamérica, Norteamérica y Asia en apoyo a la Campaña Alto a la Patologización Trans STP 2012, convocadas por la Red Internacional de Despatologización Trans. A fecha de hoy (15/10/2009), 181 grupos provenientes de 40 países de diferentes regiones del mundo y 7 redes internacionales han declarado su adhesión a la convocatoria.

Seguir leyendo...
La demanda principal de la campaña es la retirada del Trastorno de Identidad de Género de los catálogos diagnósticos internacionales (DSM-IV y CIE-10). Consideramos que la clasificación de la transexualidad como enfermedad mental fomenta el riesgo de transfobia y exclusión social de personas trans en todo el mundo. La obligatoriedad del diagnóstico psiquiátrico y de la modificación corporal hormonal y quirúrgica presente en muchas de las leyes existentes, atenta contra los derechos humanos de integridad corporal y libre expresión de las identidades de género, derechos recogidos en declaraciones internacionales recientes como los Principios de Yogyakarta (2007) o las recomendaciones del Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa Thomas Hammarberg (2009). En este sentido, consideramos la despatologización de la transexualidad como un primer paso imprescindible para el pleno reconocimiento de los derechos humanos de las personas trans.
A la vez, la Red Internacional de Despatologización es consciente de la importancia de garantizar los derechos sanitarios de las personas trans. Por eso, incluye entre sus objetivos la demanda de libre acceso a la hormonación e intervención quirúrgica, sin necesidad de autorización psiquiátrica para aquellas personas que lo requieran, y su cobertura por los Sistemas de Salud Públicas. Para garantizar estos derechos sanitarios, la Red Internacional de Despatologización apoya una mención no patologizante en el CIE, siempre que esta mención no signifique una reclasificación de la transexualidad como enfermedad mental, orgánica o neurológica. La justificación de los derechos sanitarios de las personas trans no debería basarse en una definición patologizante de las identidades trans, sino partir de las características de una sociedad profundamente binaria en la que la transfobia y presión social vivida pueden llevar a la necesidad de modificación corporal. Cuestionamos el orden binario de género vigente en la sociedad actual en la que se sigue aceptando mejor a un hombre con cicatrices que a un hombre con pechos.
En este sentido, demandamos que el tratamiento médico sea una opción de libre elección para las personas trans, sin que haya una obligatoriedad de diagnóstico psiquiátrico, hormonación o intervención quirúrgica para la modificación del registro de nombre y/o sexo.
Un año más, el 17 de octubre de 2009 nos manifestamos a favor de la despatologización de la transexualidad, haciendo una llamada a todos los gobiernos, organismos internacionales y a la sociedad en general para demandar y apoyar la retirada del Trastorno de Identidad de Género del DSM-IV y CIE-10. Nos gustaría dar las gracias a todos los grupos, redes y personas individuales que están apoyando la campaña STP 2012.
¡Alto a la Patologización Trans!

Red Internacional de Despatologización Trans www.stp2012.wordpress.com

miércoles, 14 de octubre de 2009

Comunicado de denuncia

Comunicado de denuncia del asesinato de la transexual Linsia en Burgos
El pasado jueves 8 de octubre del 2009, Linsia C.C., mujer transexual de unos 40 años, fue hallada muerta en su domicilio de Burgos. Una vez más una transexual es asesinada en el Estado español. En estos momentos seguimos a la espera del Instituto Anatómico Forense para conocer los detalles de este asesinato del que hasta ahora solo sabemos que ha sido realizado con arma blanca.
Los grupos y colectivos firmantes de este manifiesto exigimos con carácter de urgencia:

Seguir leyendo...
1. El esclarecimiento de los hechos que rodearon la muerte de Linsia y ello a la mayor brevedad con el fin de evitar difamaciones sobre las causas asociadas a su muerte así como incrementar el dolor que ya de por sí supone para familiares, amigas/os y compañeras/os de Linsia.
2. La implicación en el caso del Fiscal General del Estado, Sr. Cándido Conde Pumpido con el fin de exigir y agilizar el esclarecimiento de los citados hechos.
3. El tratamiento del proceso bajo las condiciones de máximo respeto a la dignidad de la fallecida y de quiénes le rodean, tanto por parte de las instancias policiales y judiciales involucradas en el proceso como por parte de los medios de comunicación. No queremos que se siga vinculando en el hecho de que Linsia era trabajadora sexual como justificación de su asesinato.
Denunciamos una vez más la extrema vulnerabilidad de nuestro colectivo y la más que alarmante frecuencia con la que nos encontramos casos de personas trans muertas en extrañas circunstancias. Subrayamos algo que para nosotros no es casual. Las trans que mueren asesinadas en nuestro país son mayoritariamente trabajadoras sexuales e inmigrantes.
Reivindicamos nuevamente que la lucha contra la transfobia es una lucha de todos y de todas, es un compromiso de quienes queremos construir una sociedad distinta. Que la única forma de acabar con estas discriminaciones y violencias que se visibilizan en las calles de nuestras ciudades, en los despidos, en la exclusión, en las agresiones verbales y físicas es identificarlas en nuestro entorno más cercano y denunciarlas en todo momento. Porque aunque desde los movimientos sociales luchemos para acabar con la transfobia, la verdadera lucha está en nuestras calles, nuestros barrios, nuestras escaleras, donde cada día se vive la violencia.

Por todo ello, los grupos abajo firmantes denunciamos una vez más el asesinato de una persona transexual y exigimos que la Administración Pública asuma su responsabilidad y trabaje para la integración laboral y social de las personas trans. Exigimos un trabajo serio, a la altura de la gravedad y la importancia de la situación: no queremos más parches, creemos firmemente que la manera de evitar este tipo de situaciones es trabajar directamente desde la raíz del problema y hacerlo sin excusas. No es una propuesta seria ni consecuente aquella que aprueba una “ley de identidad de género” para evitar la discriminación y al mismo tiempo trata de enfermas a quienes manifiestan una identidad de género diferente a la mayoritaria. Diferente, no por ello patológica. Reivindicamos que se trabaje para deconstruir los estereotipos que asocian la identidad trans con lo extraño, lo monstruoso y lo perverso, por destruir todos esos mensajes que generan odio y nos convierten en marginados y marginadas sociales.
Colectivos que firman este comunicado:
Acera del Frente, Madrid
Guerrilla Travolaka, Barcelona
MariBolheras Precárias, Corunha
Stonewall, Aragón
Medeak, Donosti
Mass Medeak, Bilbo
Ehgam, Euskal Herria
7menos20, Gastéiz
Queer Ekintza, Bilbo
Queer Flamigo’s, Valencia
Towanda, Aragón
Xarxa d’Acció Trans-Intersex de Barcelona
Conjuntos Difusos, Granada
Colectivo TransGaliza
Ciclobollos Dykes On Bikes, Galiza

viernes, 9 de octubre de 2009

Convocatoria STP 2012 Granada



Campaña “Alto a la Patologización Trans STP-2012”
La transexualidad no es una enfermedad

CONVOCATORIA DE CONCENTRACIÓN:
17 DE OCTUBRE – 12hs – FUENTE DE LAS BATALLAS, GRANADA

La Campaña “Alto a la Patologización Trans STP 2012” es una iniciativa internacional convocada por la Red Internacional de Despatologización Trans cuya demanda principal es la retirada de la transexualidad de los catálogos internacionales de enfermedades (DSM-IV y CIE-10).

La convocatoria de movilizaciones se lleva realizando desde 2007 cada año en el mes de octubre. En 2009, más de 150 grupos de 17 países de Europa, Latinoamérica, Norteamérica, África y Asia apoyan la campaña, y el día 17 de octubre de 2009 se van a realizar movilizaciones en 30 ciudades:

Ankara – Barcelona – Berlín – Bilbao – Bogotá – Bruselas – Buenos Aires – Campinas – Caracas – Ciudad de México – Corunha – Donostia – Gasteiz – Granada – Las Palmas de Gran Canaria – Jerusalén - Lille – Lima – Lisboa – Londres – Madrid – Montreal – París – Quito – San Francisco – Santiago de Cali – Santiago de Chile – Santiago de Compostela – Valencia – Zaragoza


Consideramos que la clasificación de la transexualidad como enfermedad mental aumenta el riesgo de discriminación y exclusión social.


Por esa razón, demandamos:
1. Retirada del Trastorno de Identidad de Género de los manuales internacionales de diagnóstico (sus próximas versiones DSM-V y CIE-11).
2. La retirada de la mención de sexo de los documentos oficiales (DNI, pasaporte…).
3. La abolición de los tratamientos de normalización binaria a personas intersex.
4. El libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías (sin tutela psiquiátrica).
5. La lucha contra la discriminación social y laboral de las personas trans.

Las personas trans tenemos que comprobar tener una identidad de género que encaje en los estereotipos sociales de lo que se supone que es ser “mujer” u “hombre”. Nuestra identidad de género depende de un diagnóstico psiquiátrico.

Por no estar de acuerdo con ser clasificad*s como enferm*s mentales, demandamos la despatologización de la transexualidad.

¡Participa con nosotr*s!

Concentración:
17 de octubre de 2009, Fuente de las Batallas, Granada



Convoca:
Red Internacional de Despatologización Trans


Más información:
http://www.stp2012.wordpress.com/
http://www.octubretransgranada.wordpress.com/

jueves, 8 de octubre de 2009

Mapa STP 2012

A diez días del día internacional de acción de la Campaña Alto a la Despatologización Trans 2012, ya se han sumado 161 grupos de 37 países y 7 redes internacionales, y se van a realizar acciones en 30 ciudades de Europa, Latinoamérica, Norteamérica y Asia.


Mapa de grupos que apoyan la campaña (diseño: Transgender Europe)

Más información: www.stp2012.wordpress.com

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Una nueva sugerencia de lectura...

Gracia Trujillo Barbardillo: Del sujeto político la Mujer a la agencia de las (otras) mujeres: el impacto de la crítica queer en el feminismo del Estado español.
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/cps/11308001/articulos/POSO0909130161A.PDF

martes, 15 de septiembre de 2009

Estatuto epistemológico del binarismo y no binarismo sexual

Por Kim Pérez

Estamos usando intuitivamente las palabras binarismo y no-binarismo, refiriéndolas al sistema sexo/sexualidad/género, y debemos llegar a usarlas de manera racional.

En cualquier discusión, es conveniente comenzar poniéndose de acuerdo en las definiciones y de esto se trata.

Sabemos que nos referimos a algo dividido conceptualmente en dos y a la convicción de que tal división en dos es incorrecta.

Lo binario es una forma de representación matemática que usa un sistema de numeración 1,0, que también corresponde a un organigrama “sí, no”, o a un concepto de “presencia, ausencia” de una cualidad determinada.

Estos sistemas binarios se han mostrado utilísimos para la informática, hasta el punto de que con ellos se pueden codificar universos enteros (véase la película “Matrix”).

Por tanto, lo binario es una dimensión de la representación lógica/matemática de la realidad que merece todo respeto. Decir que somos antibinaristas en este sentido equivaldría a decir que estamos en contra del sistema métrico decimal.

Seguir leyendo...
Yendo a la realidad física, nos encontramos con estructuras duales que no son sin embargo binarias, sino que forman pares de elementos que se requieren el uno al otro, en los que existen a la vez A y B, y sólo A y B (y no A y 0, o 1,0)

La más fundamental es la de los polos electromagnéticos, positivo y negativo. No es binaria porque no se puede describir como “presencia, ausencia”. No es que el polo negativo se pueda definir como “ausencia del positivo”. Al contrario, es que el campo electromagnético está formado a la vez por la presencia de esos dos polos. La presencia de uno de los polos, no presupone la ausencia del otro, sino su presencia. Y no es posible separarlos. Si se parte en dos un cuerpo magnético, sólo se consiguen otros dos campos polarizados.

¡Y nada más que por ellos! No hay tercera polaridad, ni formas intermedias entre las polaridades.

Esto se puede expresar diciendo que lo binario no es lo dual. Lo binario es un sistema matemático, el juego entre presencia y ausencia, 1,0, muy apropiado para la representación de la realidad, y que corresponde a algunas realidades físicas, pero no a todas, y lo dual es otra determinada estructura de algunas realidades físicas, no de todas.

Por ejemplo, es binario el juego Luz/Oscuridad, que corresponde a una presencia/ausencia, y que es por cierto la base del funcionamiento físico de los ordenadores (electricidad/no electricidad, 1,0).

En cambio no es binaria, sino dual la estructura Polo Norte/Polo Sur, y los dos Hemisferios correspondientes, puesto que se basa en el campo magnético de la Tierra.

También podemos considerar realmente dual la estructura espacial izquierda/derecha, que divide algunas partículas en levógiras/dextrógiras o determina la simetría bilateral de muchos seres vivos.

Es verdad que la estructura binaria Luz/Oscuridad tiene un efecto muy considerable en nuestra vida, pues es la base de la experiencia Día/Noche, tan fundamental para nuestra supervivencia, que ha dado lugar metafóricamente a la evaluación Bien/Mal.

Quizá debido a esto, al valor de adaptación trascendental, que experimentamos cada noche desde que somos pequeños, con los terrores nocturnos, nuestra mente tiende a funcionar con criterios binarios y, por confusión, duales, convirtiendo toda la realidad en sistemas de pares, e integrando en nuestros pares representacionales lo que es y lo que no lo es.

Formamos estos pares para representarnos la realidad social (Ricos y Pobres) omitiendo a las Clases Medias, o no considerándolas a efectos teóricos (Burguesía/Proletariado).

Es como si cualquier consideración de lo intermedio perdiese fuerza estética. O como si valorásemos la economía de dicción que supone hablar sólo de dos (“Ricos y Pobres”) y no de tres (“Ricos, Pobres y ¿cuál es la palabra?”).

Esta economía nos lleva, en la política contemporánea, a hablar de Izquierdas/Derechas, omitiendo el Centro, aunque sea determinante para las unas y para las otras.

Y en el fondo, es una estética o una economía similar lo que nos lleva a definir los sexos (Macho y Hembra) o los géneros (Masculino y Femenino), fundándonos en las grandes mayorías estadísticas, pero omitiendo que sabemos que hay personas extrasexuales o extragenéricas

La realidad, fuera de nuestras representaciones, es compleja. Existen estructuras binarias, estructuras duales y estructuras ni binarias ni duales.

En la materia, no sólo existen los protones, con carga positiva, y los electrones, con negativa, sino los neutrones y los neutrinos, sin carga. Y las mismas partículas que se definen por su posición recíproca, en el núcleo u orbitándolo, pueden tener las cargas invertidas (antimateria).

La realidad biológica parte de seres asexuados, que se reproducen por mitosis o mera división celular, pasando todo su ADN de una generación a otra, y llega a la formación de seres que puedan aportar partes de sus ADNs para formar la siguiente generación.

Pero en cada generación, puede haber seres habilitados para aportar sus ADNs y seres no habilitados para ello sino para otras funciones, como en el caso de las abejas y las hormigas, de las que la inmensa mayoría de la población pertenece a esta tercera categoría.

En otras especies, como la humana, la gran mayoría puede aportar sus ADNs pero hay una considerable proporción de seres que no pueden aportarlos y que, de acuerdo con el esquema anterior, deben ser considerados como variantes biológicas y no como hombres o mujeres deficientes. No hay sólo, por ejemplo, personas XX y personas XY, sino personas X0, XXY, etcétera.

Entre los hipocampos o caballitos de mar es conocido que, una vez producida la fecundación en el cuerpo de la hembra, ésta transfiere los zigotos con una verga al cuerpo del macho, al que corresponde la incubación y el parto.

No hay nada metafísico, por tanto, en la distinción Hombre/Mujer, nada que corresponda a una especie de división de la naturaleza entre arquetipos de Masculinidad y Feminidad, sino una mera división funcional que no excluye otras funciones, y hasta variaciones no funcionales, todo lo cual se filtra y bracea en la historia biológica con resultados adaptativos.

Cuando simplemente constatamos con llaneza que junto a los niños y las niñas nacen otras criaturas distintas, y que esto es natural, puesto que es la naturaleza quien lo hace, estamos empezando a liberarnos de una representación simplista que no nos dejaba ver nada más que a los dos grupos primeros y empeñarnos en subsumir al tercero en los dos mayoritarios.

El sistema sexual no es binario, en primer lugar, porque Macho no es no-Hembra, ni viceversa. Ontogénicamente, se puede decir que Macho es Hembra+Andrógenos (simplificando). Como el flujo individual de andrógenos en hembras y machos es diferencial, se puede hablar legítimamente de diversos grados de masculinización en cada individuo, hembra o macho.

Ni siquiera Macho y Hembra son duales, es decir, dos aspectos de una sola realidad, lo mismo que el polo positivo y el negativo (llamados así porque se ha querido llamarlos así, no porque cada uno suponga ausencia del otro) son partes inseparables y siempre presentes a la vez en el campo electromagnético.

Biológicamente, Macho y Hembra son dos funciones relacionadas con la aportación de ADN para formar nuevos seres, que además incluyen muchas variaciones de unas especies a otras, como la inversión del sexo en algunas de ellas y en determinadas ocasiones.

Llegamos entonces a la conclusión de que el binarismo es la tendencia a dividir toda la realidad en dos formas contrapuestas, corresponda o no esta división a las estructuras de la realidad.

Se trata por tanto de una representación no justificada racionalmente del todo, aunque contenga razonamientos fragmentarios y otras nociones impulsadas por distintos factores emocionales, insuficientemente analizados.

En resumen, es lo que se llama una ideología, o racionalización, diferenciando estos conceptos del verdadero estudio racional.

Como ideología no correspondiente a la realidad, el binarismo produce distintos efectos nocivos, como el maniqueísmo Bien/Mal o la distinción radical entre Macho/Hembra o Masculino/Femenino.

Se puede decir que su nocividad consiste en que impone fisuras tajantes donde no las hay, sino más bien un continuo entre las distintas formaciones.

El binarismo intenta representar las realidades no-binarias mediante formas binarias o duales, sin distinguir tampoco entre unas y otras. Estas formas (1,0 y A, B) están caracterizadas sin embargo por ser excluyentes de otros elementos, por lo que el binarismo no consigue dar cuenta de las realidades difusas.

Emplea una lógica booleana o excluyente, apropiada para una parte de la realidad, pero no sabe usar una lógica difusa ni informal, apropiada para otra gran parte de la realidad.

La razón por la que empleamos adecuadamente en nuestra posición la palabra binarismo es porque contiene el sufijo –ismo, muchas veces empleado para designar escuelas, estilos o ideologías, es decir, sistemas de representaciones artísticas, o políticas, más o menos voluntaristas e insuficientemente justificadas racionalmente.

En cambio, cuando nos planteamos fundar un conocimiento en la mayor racionalidad que nos sea posible, solemos usar el sufijo –logía (aunque no siempre: Astrología frente a Astronomía)

Por eso, el uso de la expresión no-binarismo también es correcto, porque no pretende ser ninguna construcción ideológica, como lo expresa la partícula “no”.

Niega en cambio una ideología, como una tachadura lógica, y es la pretensión de acercarse a la realidad, percibiéndola, describiéndola y ordenándola racionalmente.

Esta visión teórica es distinta de cualquier política, excepto de la reclamación del derecho a existir.

El no-binarismo sexual constata que el binarismo ha afectado hasta ahora a los conceptos de intersexualidad (viéndola como inter, no como extra), transexualidad (trans, o paso de A a B, sin pensar en AB ni en C ni en D) e incluso al feminismo (los objetivos de liberación de la opresión de género y en particular, de las imposiciones de género, no requieren una polarización dualista Varón/Mujer; también hay opresiones e imposiciones de género Varón heterosexual/Varón homosexual)

Sin embargo, el no-binarismo yerraría si pretendiera crear una política precisamente no-binarista, como una contradicción en los términos. Su expresión debe centrarse en el terreno de la Sexología, y criticarla y corregirla racionalmente donde sea menester, a la vez que espera que el tránsito de la Teoría a la Praxis genere ahora nuevas políticas intersexuales (o extrasexuales), transexuales (o extragenéricas) y feministas (o no-sexistas)

De la misma manera, existe una Ecología y muchos ecologismos. La transición de la Teoría a la Praxis es inmensamente compleja, admite matizaciones “usque ad infinitum”, diversas prioridades y voluntarismos no siempre racionalizables, muchas veces intuitivos, en los que se ven otros campos de la realidad.

El no-binarismo sexual, como método que puede usar la Sexología, generando en ella un giro copernicano, sólo debe pretender señalar hechos y justificarlos racionalmente, para que la praxis no-binarista los tenga en cuenta y cree formas actualmente no existentes.

Nuevas lecturas...

Elena Casado Aparicio (2003). La emergencia del género y su resignificación en tiempos de lo post.
http://revistas.ucm.es/cps/15784576/articulos/FOIN0303110041A.PDF

viernes, 28 de agosto de 2009

Convocatoria Internacional por la Despatologización Trans

Por tercer año consecutivo, la Red Internacional de Despatologización Trans realiza una campaña por la despatologización trans, cuya principal demanda es la retirada de la transexualidad de los catálogos internacionales de enfermedades (DSM-IV y CIE cuyas versiones revisadas se publicarán en 2012 y 2014, respectivamente). Para este objetivo, el 17 de octubre de 2009 se convocarán manifestaciones en diferentes ciudades del mundo.
*
Hasta la fecha, más de 100 grupos provenientes de África, Asia, Europa, Latinoamérica y Norteamérica han confirmado su participación, y se realizarán manifestaciones en 28 ciudades de todo el mundo. Actualmente, se sigue difundiendo la convocatoria en diferentes partes del mundo.






Seguir leyendo...
Exigimos:
• La retirada del TIG (Trastorno de Identidad de Género) de los manuales internacionales de diagnóstico (sus próximas versiones DSM-V y CIE-11).
• La retirada de la mención de sexo de los documentos oficiales.
• La abolición de los tratamientos de normalización binaria a personas intersex.
• El libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías (sin tutela psiquiátrica).
• La lucha contra la transfobia: propiciando la formación educativa y la inserción social y laboral de las personas trans.
*
Más información sobre la convocatoria en: http://stp2012.worldpress.com/
Para la adhesión de vuestro grupo / organización a la campaña envíad un mail a: stp2012@gmail.com.

sábado, 22 de agosto de 2009

Binarismo y no-binarismo

Por Kim Pérez

DEFINICIÓN DEL BINARISMO SEXUAL

Hablamos de binarismo sexual y ya es hora de definir los conceptos.

Binarismo sexual es la afirmación de que hay dos sexos, que llamaremos A y B, y que A+B = 100 % de la población.

Esta afirmación está recogida en nuestro ordenamiento legal.

¿Con qué criterio se establece la asignación de cada persona al sexo A o al sexo B?

Ingenuamente, espontáneamente, podemos pensar que por la presencia en ella de genitales femeninos o masculinos, respectivamente (o viceversa).

Pero no es tan sencillo, porque existe, por lo menos, un segmento de la población, relativamente numeroso (alrededor de un 2 %) cuyos genitales son ambiguos y que, sin embargo, son asignados, de hecho y de derecho, en A o B.

Por tanto, el criterio de asignación es que todas las personas se distribuyen en A o B por decisión social, fundada sobre todo en la observación de los genitales externos, pero también en conveniencias prácticas. En general no es arbitraria, pero a veces puede serlo.

La lógica dice que una distribución de las personas reales (P) en un sistema binario (A+B=100) basado en última instancia en una decisión social, es voluntarista. Como no lo es en cuanto a P, cuya existencia multisexuada es independiente de la voluntad humana, el voluntarismo afecta al sistema A+B=100.

Esta conclusión resulta ya sorprendente para quien no haya reflexionado nunca sobre ella: ¡el sistema de los dos sexos, que parece tan natural, es un voluntarismo!

No es la realidad! Es lo que quisiéramos que fuera la realidad! O mejor dicho: es lo que se quisiera que fuera la realidad, porque muchas personas no nos encontramos a nosotras mismas en esa realidad.

Seguir leyendo...
HISTORIA CULTURAL DEL BINARISMO

Como la mayoría de las personas se pueden definir como hombres y mujeres, muchas culturas se quedan en eso y hacen abstracción de cualquier otra clase de personas.

Así funcionaban Grecia y Roma, planteando además el dominio del padre de familia, que era el único sujeto de derechos.

Si lo que primaba era la condición de padre de familia, por definición se tomaba en consideración sólo a quienes llegaban de hecho a ese estado. Se formaba un binarismo asimétrico, en el que los derechos de propiedad del padre –patrimonio- se ponían en función de los intereses y obligaciones de la madre –matrimonio- en cuanto madre de familia.

En aquella sociedad patri/matrimonial no había en un principio lugar para los intersexos. Cuando nacía un hermafrodita se entendía que era un prodigio querido por los dioses, lo que lo dejaba con un aura de misterio, pero fuera del sistema social. Sin embargo, con el tiempo, la llegada del culto extranjero de Cibeles a Roma, en el que las galas se automutilaban en un frenesí callejero, adoptando desde entonces una identidad femenina, y a tal precio, mostró que lo binarista no se mantiene ante lo no-binario, es siempre un voluntarismo que la realidad desmiente de una manera u otra.

La otra gran fuente de nuestra cultura, la judía, se formó como moral contrapuesta a la de los baales, o dioses de la naturaleza siríacos, cuyos cultos eran con frecuencia orgiásticos e incluían a los hieródulos o prostitutos sagrados.

Como contraposición, como moralización y espiritualización, formuló reactivamente un nuevo binarismo, en el que la relación generadora entre hombres y mujeres era la única concebida, polígama al principio, monógama después, y desde luego de forma más igualitaria, lo mismo que se había proscrito la esclavitud.

Conviviendo los judíos con otros pueblos, en los que había harenes y eunucos, trataron respetuosamente a éstos, e incluso el judío Jesús elogió metafóricamente la castración y su discípulo Felipe mantuvo una cordial conversación con uno de ellos, abriendo paradójicamente un camino hacia un no-binarismo místico que después siguió vivo entre los ortodoxos pero se extinguió entre los católicos.

El rigor dogmático que afligió después al catolicismo se tradujo en un binarismo que, en su manifestación heterosexual, llegó a no dudar en quemar a homosexuales. Sin embargo, al mismo tiempo no dejaba de haber actores que en el teatro hacían los papeles de mujeres (aunque dentro de la marginación general del mundo del teatro), en pensarse en hombres hermosos que podían pasar por mujeres, como la histórica “Bella Mexía” o el que retrata Cervantes en la segunda parte del Quijote, o en mujeres que de hecho luchaban como los más valientes soldados, el caso de la Monja Alférez.

El no-binarismo siempre pujando por salir a flote en medio del más fiero binarismo. Lo natural saliendo como la hierba viva entre las losetas del voluntarismo.

Contrasta con estas tradiciones la de los pueblos amerindios, más primitivos o más civilizados.

La tradición amerindia es generalmente no-binarista. En ella se considera natural que haya hombres, mujeres, hombres-mujeres y mujeres-hombres.

Un sueño del adolescente puede decidir su identidad de género y su status social, dentro de una sociedad muy desigual por sexos. Pero si el muchacho queda rebajado al status sumiso de las mujeres –no hay sociedades perfectas-, la muchacha puede ascender a ser un guerrero de pleno derecho.

En ambas situaciones, adquirían la plenitud de los derechos y las obligaciones correspondientes. Debían hacer las funciones sociales asignadas a su sexo y podían casarse con hombres o mujeres, respectivamente. Y todo ello sin que mediase mutilación alguna sobre sus cuerpos. Era, literalmente, el reconocimiento de un cambio de género, por decisión personal.

Tal tradición era tan universal en las culturas amerindias que, donde éstas sobreviven con más fuerza, por ejemplo en algunos pueblos de México, pervive y crea formas particulares como la de los o las muxes.

En resumen, el binarismo no es natural (sería universal) sino que depende de tradiciones culturales; el no-binarismo aparece o reaparece persistentemente en cambio como la fuerza de la naturaleza frente a la de la cultura.


ERROR EN LA FUNDAMENTACIÓN FILOSÓFICA DEL BINARISMO COMO VOLUNTARISMO

Conviene sin embargo deshacer la convicción de que en el fondo el binarismo es lo natural y lo que no se ajusta a ello es lo excepcional, y en el fondo lo patológico, en la medida en que esta convicción puede estar gravitando sobre las mismas personas que vivimos realidades no-binarias, limitando nuestra capacidad de afirmación propia.

Puede insistirse en que la existencia de una minoría de personas es una realidad patológica que no altera la regla de fondo; “la excepción confirma la regla”, se dice; simplemente debe ser subsanada lo mejor posible con arreglo a ella.

Siguen un sistema de pensamiento platónico según el cual el sistema binario es una realidad ideal que tiene prioridad sobre la realidad material, que depende de la anterior como un edificio de su proyecto.

En este sentido, “la regla no queda disminuida por la excepción o irregularidad”, que debe ser laminada o cepillada para que se ajuste al modelo.

Si en esta metáfora pasamos de las casas al ser humano, nos encontramos con que esta manera de pensar se convierte en una amenaza directa contra los seres humanos discrepantes de pretendidas reglas naturales.

Es que una cosa somos los seres humanos, existentes entre animales, árboles, rocas, mar, y otra cosa son los proyectos que podemos trazar los seres humanos.

Es cierto que hemos encontrado una regla general, la razón, que rige y ordena el Universo. Las Matemáticas se expresan en la Física, y las reglas matemáticas de la Física podemos encontrarlas tras ardua observación.

Pues bien, no hemos encontrado todavía una regla matemática y absolutamente racional que gobierne las relaciones humanas. En su ausencia, debemos limitarnos a observar; de la observación, pasamos a la abstracción conceptual de lo común a varias realidades, y de aquí a la generalización y formulación de reglas, nos damos cuenta de que éstas dependen de la observación de la realidad y no viceversa.

Es decir, que las excepciones no confirman las reglas, sino que las destruyen, y hay que buscar otras nuevas.

Si se cree que la regla básica de la sociedad humana es que está compuesta por hombres y mujeres, y se observa que en la realidad existen personas que no son hombres ni mujeres, entonces es que aquella regla (binarismo) no vale, y hay que buscar otra (no-binarismo).

Por tanto, insistir en la primacía del error binarista, que es una idealización platónica, no una observación de la realidad, y llevar esta primacía a la práctica, es puro voluntarismo; dicho más claramente, empecinamiento en que las cosas sean como quiero y no como son.


DEFINICIÓN DEL NO-BINARISMO SEXUAL

El no-binarismo sexual parte de la observación de la realidad y constata que existen muchas formas de sexualidad en las distintas personas.

En cuanto a los cromosomas, por ejemplo, considerados como la última diferenciación entre hombres y mujeres, hay mujeres (sociales) XX o varones (sociales) XY, también personas XO, XXY, o con mosaicos cromosómicos mucho más complejos, y también mujeres sociales XY, asignadas por la forma de sus genitales en el momento de su nacimiento.

Todas estas realidades suplementarias de la mayoritaria han sido tradicionalmente consideradas intersexuales o hermafroditas, lo que es una última concesión a la idealización binarista: sólo se conciben las diferencias como realidades definidas en última instancia por los dos sexos normativos, dándoles un estatuto intermedio que cuenta con ellos por lo menos como referencias.

La verdad es que existe una multiplicidad de realidades sexuales y cada una de ellas es válida por sí misma y está autorreferenciada.

Siendo la sexualidad, fundamentalmente, una estrategia para la reproducción de las especies fundada en el intercambio de genes, se podría pensar en un estatuto superior para las realidades sexuales funcionalmente reproductivas, y uno inferior para las no reproductivas.

En principio es así; pero la rigidez de esta afirmación se desdibuja cuando se entiende que la reproducción es una función de la especie y no de sus individuos. Existen especies, como las abejas, que han conseguido una funcionalidad reproductiva generando una inmensa mayoría de individuos no reproductivos que asisten a los reproductivos, necesitándose mutuamente los unos y los otros para que su colectividad subsista. Es cierto que no habría reproducción si no hubiera reina y zánganos, pero también es verdad que no comerían y morirían si no hubiera obreras no reproductivas.

Por tanto, es legítimo pensar que no hay errores de la naturaleza, sino variaciones y juegos combinatorios de elementos que tienden todos a una mejor adaptación de cada colectividad concreta, o de cada especie en general, a las condiciones de la realidad.


CONJUNTOS DIFUSOS DE IDENTIDADES

La realidad sexual humana es multiforme y cada una de sus formas es autorreferenciada y por tanto válida.

Configura una gran variedad de formas, y dos de ellas reúnen objetivamente a la gran mayoría de la población, siendo funcionalmente reproductivas (a diferencia de la realidad sexual de las abejas o las hormigas, habiendo conseguido éstas sin embargo contar con una población muchísimo más numerosa que la humana, lo que avala su estrategia).

También objetivamente, en la sexualidad de la especie humana, aunque las mayorías sean como son, existen minorías que se pueden distribuir en conjuntos discretos, es decir cualitativamente definidos, muy distintos, y conjuntos cuantitativamente distinguibles, cuya separación es menos definible: existen por poner dos ejemplos conjuntos objetivos de personas XO, cualitativamente distinguibles de los conjuntos de personas XX o XY, y existen conjuntos de personas XY hipoandrogénicas, distinguibles cuantitativamente de las personas XY ortoandrogénicas, aunque la separación se da dentro de un continuo.

La variedad objetiva de la sexualidad humana se hace más compleja cuando se pasa de lo objetivo u orgánico a lo consciente; el ser humano tiene la capacidad de elaborar conceptos sobre la realidad, mediante el descubrimiento de factores comunes; cada concepto sobre la propia realidad sexual es una identidad y cada identidad tiende a convertirse en un nombre (lo que en el lenguaje común se llama “etiqueta”).

La identidad por tanto es un hecho de pensamiento y más aún, una abstracción. Pero también, en la complejidad humana, es un sentimiento; no es sólo un “soy” sino un “quiero ser”, es una expresión de la voluntad que corresponde, como ella, a necesidades objetivas más o menos racionalizadas.

Queda claro que las realidades y las identidades son cosas diferentes y que las identidades pueden ajustarse en diferente grado a las realidades de que toman consciencia. Las realidades están; las identidades se buscan, con más o menos acierto, y están sometidas a un proceso histórico y colectivo de ajuste fino. Por ejemplo, algunas personas nos hemos entendido sucesivamente como afeminados, transvestistas, transexuales, intersexuales, “queer” (desafiantemente “raros”) y nos entenderemos en el futuro de otra manera.

Las identidades son simplificadoras, en la medida en que en la práctica existe un proceso de selección de los conceptos que son entendidos por la mayoría de las personas. Si yo dijera que me considero una persona XY hipoandrogénica con disforia genital, definición bastante exacta, cada uno de esos conceptos caería como un mazazo apartando a más y más personas de la comprensión de lo que quiero decir; y sin embargo es lo más preciso a lo que he llegado, es mi identidad más depurada. Sin embargo, si digo que soy transexual, casi todos me entenderán en estos años; ésta es mi identidad social. Muchas personas se entienden a sí mismas sólo con estos conceptos sociales. Y otras muchas, en esta cultura binarista, tienen que simplificar más aún y se entienden como simplemente varones o mujeres, sea cual fuere su realidad sexual. Pero quedarse aquí sería una abdicación del conocimiento y de la voluntad.

Porque podemos aspirar a lo más verdadero y no a lo más fácil de pensar, en la relación entre conceptos y realidades, entre lo que se piensa y lo que se es. Yendo más lejos que esa simplificación, en la abstracción o conceptuación, con el juego de las diversidades objetivas se puede llegar a constituir una diversidad identitaria. En la medida en que estas diferencias identitarias quieren expresar diferencias reales u objetivas, unas cualitativas, otras cuantitativas, y lo hacen de manera conceptual o subjetiva, pueden dar lugar a una serie de conjuntos difusos de género, definidos por en la práctica por las identidades.

Así, sobre la base o punto de partida del conjunto objetivo de las personas XY que han desarrollado una funcionalidad genital, se constituye el conjunto difuso de las personas con identidad varonil (siendo distintas la realidad objetiva y su conceptuación y valoración identitaria), distinción que crea un margen entre una y otra que puede incluir a personas con distintas fórmulas cromosómicas, incluso XX, o distintas realidades fenotípicas, transexuales masculinos y otras variantes sexuales, pero que comparten una identidad varonil.

Siendo el género la construcción cultural elaborada sobre el sexo y la sexualidad (o conducta biológicamente determinada), es decir, también un juego conceptual, estas personas que asumen una identidad varonil asumen formas de género masculino para expresarla: ropas, nombres, gestos, conductas, aficiones, etcétera.

Lo mismo puede decirse del conjunto difuso de las personas con identidad femenina. Observamos las mismas relaciones entre una mayoría de personas XX que han desarrollado una funcionalidad genital, a las que se unen personas con otras fórmulas cromosómicas o distintas realidades fenotípicas. Ahora bien, puesto que identidades y género dependen de los conceptos a que hayan llegado la persona y su sociedad, cuando la cultura era binarista, era preciso incluir todas las realidades personales en las dos únicas categorías A o B.

Sólo se podía (o se puede) ser varón y mujer, de manera que A+B=100, aunque se podían incluir en A o B otras formas cromosómicas y fenotípicas, como siempre se ha hecho en la práctica, fijándose más bien en las expresiones de género.

Pero el descubrimiento de que el binarismo es un error muy grave permite empezar a construir otros conjuntos difusos dentro del sistema sexo/sexualidad/género.

Por ejemplo, además de los conjuntos difusos de hombres y mujeres, o más exactamente, de personas con identidad varonil o femenil, que seguiría formando la mayoría, se puede formar un conjunto difuso de las personas con identidad variante fenotípica que no se reconocieran en A ni en B.

O este conjunto podría escindirse en una multitud de conjuntos difusos más especializados, por ejemplo el de las personas XY con insensibilidad androgénica y fenotipo femenino o cualquier otro imaginable.

También podría existir el conjunto difuso de las personas con identidad transexual, que prefieren descansar en esta transición y no quieren identificarse con los conjuntos de hombres ni de mujeres.

O incluso el de las personas que transformaran su orientación sexual en centro de su identidad y se reconocieran en una identidad gay, o lésbica, o bisex, o queer, también fuera de A y B.

Al ser las identidades realidades conceptuales y afectivas, a menudo variables, podría observarse cómo estos conjuntos difusos, según el momento histórico, se constituyen, se deshacen, se reconstituyen, se reformulan, crecen, menguan, se multiplican, se escinden, se suman, etcétera, y cómo las personas que se reconocen en las identidades que los definen migran de unos a otros, se sitúan en su centro, en plena ortodoxia, o en sus márgenes.

La imagen que resulta es de una extrema movilidad, que afecta incluso a los dos grandes polos del conjunto difuso de los varones y el de las mujeres, haciéndolos crecer con adhesiones voluntarias o disminuir con alejamientos y ver aumentar su centro o su periferia.

La figura se completa con las personas que se nieguen a insertarse en ningún conjunto, permanente o pasajeramente, y que prefieran ser identificadas por su realidad personal y sus prácticas.

Este esquema corresponde mucho mejor a la realidad que el esquema binarista y sin embargo prevalecerá con dificultad. Una de las razones por las que encontrará muchas resistencias, será que todos estamos educados en un sistema binarista. Sabemos que existen hombres y mujeres y punto. Entendemos las expectativas de unos y otras. No es difícil, puesto que se trata sólo de dos categorías. También podemos entender que otras personas quieran ser hombres o mujeres.

No estamos habituados a ver personas que se sitúan fuera de ese esquema binarista. No hemos oído hablar casi de ellas. No las entendemos. No sabemos cuáles pueden ser sus expectativas. Nos parecen extraterrestres. Nos hacen sentir miedo a lo desconocido. A algunos, este miedo les lleva a querer que desaparezcan, a querer incluso matarlas o por lo menos, agredirlas.

Al verlas pasar por la calle, con un aspecto ambiguo, quizá un rostro enérgico y lampiño, quizás unas caderas algo anchas encajadas en unos pantalones, quizá unos pies grandes, nos preguntamos “¿Es un hombre o una mujer?” y al quedarnos encerrados en usa respuesta binarista, tenemos que responder: “No sé”, abriéndose todas las incertidumbres e incluso toda el ansia de encontrar una respuesta binarista. La respuesta correcta sería: “La pregunta está mal formulada”.

Si estuviéramos habituados a verlas, y sobre todo a conceptuar su existencia, probablemente sabríamos cómo son y las entenderíamos. Probablemente formarían parte del paisaje, como ya pasa con las trans, a las que, grosso modo, ya casi todos nos entienden.


PERSPECTIVAS POLÍTICAS Y CULTURALES DEL NO-BINARISMO

Una metáfora relativa a otra clase de identidades fuertes, las nacionales o políticas o sociales, puede ser útil: Abandonaríamos la dialéctica de nacionales y extranjeros, izquierdas y derechas, resumible en un nosotros y ellos, y su estimulante pero inapropiado juego de oposiciones y enfrentamientos, y nos reconoceríamos dentro de un sistema múltiple o incluso dentro de sistemas múltiples: españoles, catalanes, franceses, ingleses, alemanes, marroquíes, argentinos, ecuatorianos, etcétera; izquierda, derecha, centro, verdes, nacionalistas, integristas, y otro etcétera más, hippies apolíticos, místicos, inmigrantes, personal no cualificado, especialistas, ejecutivos, cooperativistas, tenderos de la esquina, accionistas, etcétera.

En estos sistemas múltiples es posible cambiar de nacionalidad, tener doble nacionalidad y hasta ser apátrida y por supuesto cambiar de partido o situarse al margen o cambiar de situación social o cultural o religiosa.

Es posible la práctica de alianzas ocasionales o estables, más o menos basadas en afinidades reales o enemigos comunes, y que se llegue también a veces a los trastornadores cambios de alianzas. Es posible también reconocer que hay momentos en los que existen imperios o hegemonías dentro de estos sistemas y momentos en que hay oligarquías o multipolaridades o sistemas más equilibrados.

Volviendo ahora al sistema sexo/sexualidad/género, reconoceríamos que las relaciones entre los conjuntos difusos están a menudo marcadas por la desigualdad de poder y por tanto de la opresión y reconoceríamos que esta opresión se ha dado mayoritariamente entre quienes han tenido el poder político y cultural, los hombres, sobre quienes no lo han tenido, las mujeres. Pero esto es hablando en términos binaristas.

Porque observaríamos también que el poder y su perversión, la opresión, no se pueden entender en términos metafísicos dualistas, como un mal frente a un bien eternos e invariables, sino en términos históricos y variables.

Así, la multiplicación de los sujetos de género que se ha ido produciendo antes incluso de la toma de conciencia de que la realidad sexual es no-binarista, ha permitido comprobar que el poder de los varones no ha oprimido sólo a las mujeres, sino a otros varones, los homosexuales, con mayor violencia si cabe, condenándolos a la hoguera por el solo hecho de ser homosexuales, o a la irrisión pública, penas que no han impuesto a las mujeres por el solo hecho de serlo.

Por supuesto, por no comprender distinciones conceptuales para nosotras vitales, la irrisión y la marginación se han impuesto también a las transexuales, “las más marginadas de los marginados”, como nos definió empíricamente Dominique Lapierre.

Era preciso que hubiera un sujeto de género homosexual y uno transexual para que estas voces se alzaran, y eso ha ocurrido con notable retraso frente al sujeto de género mujer. Pero desde que se alzó, como también ha ocurrido con las mujeres, ha empezado un proceso de empoderamiento.

Las grandes desigualdades que subsisten entre el poder de los hombres y el de las mujeres, las enormes desigualdades que afectan todavía a los homosexuales y transexuales, hacen que sea necesaria y estructural todavía una alianza entre estos tres sectores, unidos sin confundirse, puesto que sus intereses son distintos en detalle. Alianza no significa igualación y menos sumisión de unos a las directrices de otros, sino convergencia de intereses fundamentales y de estrategias.

Pero la experiencia de los oprimidos hace que no pueda dejar de dirigirse una señal de precaución y alerta ante los efectos del empoderamiento, que como todos los poderes tiende a la perversión del abuso, lo que puede llegar a manifestarse en formas de opresión.

En este sentido, tampoco es indispensable que las alianzas tengan lugar sólo entre los conjuntos difusos de género. Es muy concebible por ejemplo una alianza entre transexuales o variantes de género con los verdes, en nombre de un ecologismo que incluya la variación de sexo y de género como un caso más de la variabilidad biológica que debe ser defendida.

La realidad de los conjuntos difusos de sexo y género necesita una expresión cultural, empezando por los recursos de identificación de las distintas identidades.

La sociedad binarista ha creado para empezar sólo dos sistemas de ropa, el de los hombres y el de las mujeres; aunque es verdad que existe hace años la ropa unisex, especialmente en la indumentaria deportiva y la funcional, también es verdad que en las ceremonias o cuando está en juego la atracción, se recurre a prendas máximamente diferenciadas.

Aunque se puede discutir qué hace que una prenda sea femenina, masculina o unisex, en la práctica están en tiendas distintas, o en espacios diferenciados de la misma tienda, y son muy fácilmente reconocibles.

Y responden a un sistema binarista, sólo atenuado porque algunas prendas son válidas para los dos sexos reconocidos.

¿Cabe pensar que en el futuro haya prendas para hombre, prendas para mujer y prendas para ni unos ni otras?

Desde luego, pero situando a los círculos de usuarios dentro del sistema múltiple, variable y no binario del que estamos hablando.

La creación de la ropa es libre y expresiva; quiero empezar por lo más serio, lo que puede expresar los dramas y las experiencias que han acompañado muchas veces a la experiencia no binarista. Los colores chillones usados por personas clasificadas binaristamente como varones eran la bandera de los mariquitas, cuando los colores varoniles eran los severos.

Luego, en los años cincuenta, el negro de los pantalones y los jerseys de cuello cisne del existencialismo francés fue el primer unisex, llegando a formas bellísimas que anticuaban el extremado binarismo de Hollywood.

La dinámica de la moda de la nueva cultura se parecerá más a la de la de las actuales tribus urbanas juveniles que a la de los departamentos comerciales de señoras y caballeros.

Generalmente ha sido no binarista, excepto, lógicamente, en el caso de los pijos, conservadores, que sin embargo, al integrarse dentro del sistema de las tribus como una variante más, aceptaban de hecho un no binarismo envolvente de su binarismo. El proceso por el que los compañeros de clase, al llegar el fin de semana, se desprenden de los mismos chándales que han llevado, y se ponen unas prendas u otras, equivale al de la visión no-binarista, de conjuntos difusos, que ve personas que prefieren definirse como hombres y mujeres entre otras que prefieren definirse alternativamente.

Al frente de cada identidad juvenil alternativa hay un hallazgo estético. Su fuerza ha sido intergenérica, las prendas han podido pasar de unos a otras y de unas a otros. Las chupas claveteadas de los rockeros, las crestas punkis, el maquillaje blanco y negro de los góticos, no han tenido que ver con la distinción binarista hombre-mujer. Han configurado identidades sociales en las que la distinción de sexos podía expresarse, si se quería, con ligeras pinceladas diferenciales.

Únicamente las exageraciones de la expresión las hacían poco “ponibles” a diario, y en todas o casi todas las situaciones. Por eso no soportaban la llegada al trabajo ni la edad adulta y era preciso ver resignadamente la triste abdicación de los muchachos y su entrada en el orden de la chaqueta, el pantalón y la corbata.

Pero cabe suponer la formación de una estética alternativa capaz de identificar como alternativos, y no como hombres ni mujeres, a quienes quieran reconocerse en ella, y que a la vez tenga formas juveniles aparatosas y formas maduras y laborales más neutras y prácticas. De hecho ya existen estéticas gays, algunas más diarizables que otras, como las de los osos, cueros o musculosas. O hay una estética drag que evoluciona de lo más espectacular al casi simple traje de la noche de los findes, estilizando también la superfeminidad de origen hasta el alisamiento de los torsos.

Hacen falta sin duda formas que permitan salir a la calle y hasta entrar en la iglesia con discreción y que sin embargo sean identificables como alternativas, inequívocamente, por cualquier mirada observadora. No tenemos casi referencias en nuestra cultura por su binarismo, pero podríamos encontrarlas recurriendo a la intuición creativa de lo que es ser una persona de género alternativo, o más en general, no-binarista.

jueves, 13 de agosto de 2009

Resumen de las actividades de Conjuntos Difusos junio - julio 2009

BASES TEÓRICAS
Objetivos
:

El objetivo inmediato o primario del gr*po es: “crear un espacio de debate y reflexión sobre la temática de lo no binario y preparar actividades sobre el tema para las Jornadas Feministas Estatales que se celebrarán en Granada en diciembre de 2009”.

No b*narismo:
Una de las primeras reflexiones que aparecen a partir de la definición del objetivo de nuestro grupo es sobre el concepto del “no binarismo”, como un tema no sólo relevante para los movimientos trans e intersex, sino para todo el feminismo. En este sentido, la cuestión no es tan solo realizar una crítica en relación a los conceptos binarios del modelo sexo/género/orientación actualmente vigente, (hombre-mujer, femenino-masculino, hetero-homosexual), sino que se pretende revisar también otros modelos de pensamiento binario respecto a la edad (viejo-joven), clase social (pobre-rico), procedencia cultural, etc.

Seguir leyendo...
Al hilo de esto, surge la necesidad de crear conceptos afirmativos para expresar la idea de “no binarismo”, desde la conciencia de que la negación refuerza el concepto que quiere cuestionar. En respuesta a dicha necesidad, surge la propuesta de hablar de un “creativismo” de género. Se debaten también otros c*nceptos como “humanismo”, “emancipación”, “resistencia”, “insumisión sexual”, “liberacionismo”, planteándose en qué medida cada uno de los conceptos siguen vigentes, se han desgastado o se pueden resignificar para el activismo.

Más allá de la importancia de una puesta en común sobre los conceptos, se plantea la prioridad de no permitir que las terminologías y la perspectiva eurocentrista nos cieguen. Consideramos que es preciso no perder de vista las realidades sociales, y abrirnos a la influencia de otros grupos y movimientos. La fuerza del activismo trans latinoamericano se señala como referente, y se destaca el interés de desarrollar los contactos ya existentes con proyectos en Latinoamérica, y del fomento de intercambio de ideas y experiencias.

Construcción de identidades y géneros:
Adentrándonos más en la cuestión de la construcción de la identidad de género, surge un debate sobre el grado de fluidez de las categorías identitarias dentro de los movimientos trans, queer, LGBT, los movimientos feministas, y finalmente, incluso dentro de nuestro propio grupo, en el que hay varias personas transgénero. La conclusión es que rechazamos la creación de una línea divisoria artificial que separe a las personas que se identifican como trans y las que no, puesto que esto representaría la creación de un nuevo binarismo, y también porque consideramos que esta postura no resultaría respetuosa con el carácter difuso de cada una de nuestras posiciones subjetivas.

También hemos hablado sobre otras líneas de divergencia aparte del género, que han de ser tenidas en cuenta, como por ejemplo la expresión de una sexualidad divergente en el espacio público. Sin embargo, por el momento, todavía no hemos profundizado sobre este tema.

Todo esto nos lleva a un debate de caráct*r filosófico sobre el concepto de “conjuntos difusos”. A diferencia de una lógica binaria, booleana, en la que sólo existe la posibilidad de un A y B, con límites netamente definidos, la lógica confusa que se podría representar a través de un espacio de puntos de mayor o menor aglomeración y posiciones cambiantes. La representación gráfica de esta gama de puntos lleva a la idea de utilizarla como logotipo del grupo.

Modelo 1: Lógica binaria

Modelo 2: Lógica difusa


Manteniéndonos en consonancia con el objetivo de no quedar atrapad*s en un entorno puramente teórico, intentamos llevar todo esto a la realidad. Nos interesamos por el rol social de las etiquetas, el cambio de un concepto ptolemaico a un concepto copernicano en el que se entendería el género como “conjunto difuso”, y la existencia de contextos culturales e idiomas que no utilizan un género binario. Las experiencias que algun*s participantes del grupo comparten con el resto hacen pensar que ya está apareciendo en la sociedad una relativización de los géneros en los ambientes juveniles actuales, por ejemplo entre l*s emos.

Despatologización:
La búsqueda de alternativas a un sistema binario nos lleva una y otra vez a referirnos al debate acerca de la despatologización de la trans e intersexualidad. Esto parece especialmente oportuno, casi inevitable, si tenemos en cuenta que se está realizando una reforma del DSM-IV y del CIE-10. Es, por tanto, el momento de hacer hincapié en este tipo de reivindicaciones.

A medida que hemos ido desarroll*ndo y publicando nuestras actividades, diferentes grupos y personas se han puesto en contacto con los Conjuntos Difusos, con interés de colaborar con nosotr*s. Uno de los grupos que nos han contactado es la Red Internacional de Despatologización Trans, que nos ha enviado información sobre la campaña “Stop Trans Pathologization 2012”, y ha propuesto que el grupo participe en ella. Esta campaña es una movilización internacional que se propone reivindicar la exclusión de la transexualidad del DSM-IV y CIE-10. Tod*s l*s participantes en el debate sobre la cuestión estamos de acuerdo en que la transexualidad no debe verse como enfermedad, sino que debe comprenderse como un derecho humano, en el sentido de una expresión libre de la propia personalidad. La despat*logización de la transexualidad, por tanto, no debería poner en peligro la demanda de una cobertura sanitaria de las intervenciones de reasignación.

La despatologización de la transexualidad y la mejora del protocolo clínico de atención a la persona transexual son dos cosas que para nosotros están profundamente ligadas. Resaltamos la necesidad de un cambio paradigmático de un régimen de autorización a un régimen de autonomía y consentimiento informado en el que *l/l* profesional tome el rol de acompañante de un proceso de información y decisión compartida.

También hemos recibido información sobre el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, un proyecto internacional de Transgender Europe en el que participa un miembro del grupo, y que arroja unos datos sobrecogedores.

A partir de los videos de DO, “Test de la vida real”, surge una reflexión sobre la práctica actual de los test psicológicos y la atención sanitaria al proceso de reasignación. Hablamos de la necesidad de que los protocolos sanitarios cambien de un paradigma de autorización a un paradigma de autonomía, e identificamos la temática de despatologización/autonomía de decisión sobre el propio cuerpo como un subtema dentro de nuestra temática principal: la reflexión sobre alternativas al binarismo de género.

La reflexión sobre el no binarismo puede dar un sostén teórico a las diferentes temáticas concretas. Como otros posibles subtemas nombramos el lugar del deseo/erotismo/percepción como deseables de los cuerpos no binarios en un contexto social dualista, así como el rol de los códigos de vestimenta, especialmente de la ropa masculina, frente a la que pensamos en posibilidades de una vestimenta no binaria.

PROYECTOS PRÁCTICOS:

En relación a las Jornadas Estatales Feministas, nos planteamos las posibles resistencias que puede encontrar la propuesta de un pensamiento no binarista en los movimientos feministas actuales. Nos gustaría plantear la reflexión sobre alternativas al binarismo como un tema relevante no sólo para el movimiento trans e intersex, sino para el feminismo en general. A la vez, constatamos un alto grado de apertura e interés de los movimientos feministas en el estado español hacia la temática trans y la participación de las personas transexuales.

Una de las acciones del grupo va a ser ponerse en contacto con otros grupos afines, con los que poder trabajar en equipo, aunando esfuerzos y capital humano para presentar propuestas comunes. Para conseguir todo esto, la coordinación interna entre l*s distint*s grup*s colaborador*s tendrá un papel fundamental.

El apoyo que estamos recibiendo por parte de la Asamblea de Mujeres de Granada Mariana Pineda también es muy importante para nosotr*s. Tenemos la intención de reforzar los lazos de amistad y colaboración que ya unen a varias personas del grupo con esta asociación, e introducir a aquell*s que aún no son conocid*s.

A propósito del 28-J, surge la propuesta de redactar un manifiesto conjunto entre Conjuntos Difusos, la Asamblea de Mujeres y la Asociación de Identidad de Género y mandarlo a la prensa.

Acciones durante las jornadas:
A nivel de propuestas concretas, creemos que es conveniente dar preferencia a los formatos participativos, como espacios de debate o talleres. En este contexto nace la idea de creación del presente bl*g para colgar textos de interés, con el objetivo de abrir el debate a otros grupos interesados en la temática.

Principalmente nuestras actividades van a centrarse en diferentes tipos de actividades para introducir el tema de lo no binario:

• Espacios de debate, de carácter más teórico y narración de experiencias.
• Talleres, con dinámicas creativas / participativas.
• Performances.

Con el objetivo de reflexionar sobre la interrelación entre el tema del no binarismo y los otros temas planteados en las jornadas, nos proponemos insertar actividades relacionadas con la temática de conjuntos difusos en las cuatro áreas que se van a trabajar en dichas jornadas. Estas áreas son:

1.- Identidades como ficción. Devenires y luchas feministas.
2.- Sexualidades y cuerpos.
3.- Crisis, economía y derechos.
4.- Nuevas representaciones / Nuevos contextos.

Contamos con que l*s participantes de grupos amigos realizarán actividades relacionadas con sus campos de trabajo, aportando sus puntos de vista y reflexiones.

Colaboración “Acera de enfrente” / “Conjuntos difusos”:
El día 23 de julio se realizó una reunión entre personas del grupo y una representante del grupo Acera del Frente que nos transmite las propuestas de la Red Internacional de Despatologización Trans.

En la reunión, se aportan propuestas sobre tres puntos:
• Participación de Acera del Frente en las Jornadas Feministas.
• Convocatoria de movilización de la Red Internacional de Despatologización Trans en octubre 2009.
• Propuestas de reforma de los protocolos clínicos de la transexualidad.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Realidad no binaria, conjuntos difusos

Por Kim Pérez

Consigo de Wikipedia la información contenida en estos dos primeros párrafos: Los conjuntos difusos son un concepto de Lotfi A. Zadeh, publicado en 1965, que se refiere a realidades que se pueden agrupar sobre un criterio de más o menos y no de sí o no.

La lógica que se desarrolla a partir de este concepto es una lógica multivaluada, en la que hay muchos valores de verdad, mientras que la lógica que se desarrolla a partir del concepto binario de sí o no (o 1,0) es una lógica bivaluada.

No es que la primera sea verdadera y la segunda falsa. Es que la primera es aplicable para ciertas realidades y la segunda para otras.
Seguir leyendo...

Por ejemplo, si clasificamos los paisajes que conocemos según su belleza o su fealdad, estaremos situándolos en conjuntos difusos de bellísimos, muy bellos, bellos, corrientes, feos, muy feos, feísimos. No es una operación mental puramente subjetiva ni especulativa: sobre ella se montan de hecho estrategias de viajes, desde los tiempos del Grand Tour de los ingleses, que tienen las consecuencias económicas que conocemos.

Por otra parte, toda la informática está fundada sobre un sistema binario de 1,0, o de lógica bivaluada, cuyos valores de sí o no resultan imprescindibles para conseguir los propósitos a los que responden los ordenadores.

El binarismo no es por tanto el uso de la lógica binaria, sino la pretensión de tratar binariamente realidades que no lo son ni lo pueden ser conceptualmente.

Pero la distinción entre binario y difuso no es binaria. Quiero decir que no hay sólo realidades binarias y realidades difusas. Hay realidades no binarias que no son difusas, y cuando se está en una práctica no binarista hace falta distinguir entre unas y otras. Es preciso tomar en consideración lo no binario, pero no difuso, y lo no binario y difuso como lo que son.

Partimos de que la lógica binaria aparece a nuestros ojos con un prestigio y una radicalidad que nos incita a querer que sea binario lo que no lo es. Queremos que haya una belleza (1) y una fealdad (0), un bien (1) y un mal (0), al que coherentemente se ha definido como “la falta de bien”, pero sabemos que en estas realidades existe verdaderamente una amplia zona de grisuras.

Lo mismo se puede decir de la pretensión de que sólo existan hombres y mujeres. Pero esta frase es binaria (1,0) si partimos de una definición rigurosa, por ejemplo basada sobre el sexo cromosómico: ¿Es persona XY? Entonces, contamos el valor sí; ¿no es persona XY? Entonces, contamos el valor no. También podemos hacer la misma operación con las personas XX.

Encontramos entonces la definición de hombre como no XX y la de mujer como no XY. Pero la frase que consideramos empieza diciendo “sólo”, es decir, que supone que “todos los humanos somos XX o XY”, lo que sabemos empíricamente que es falso, puesto que existen personas que no son XX ni XY. Por tanto, el sexo cromosómico no es una realidad binaria y empeñarse en que lo sea es binarista. Más adelante veremos que el sexo cromosómico, no siendo una realidad binaria, tampoco es difusa.

Lo mismo, o más, sucede si usamos otro criterio para definir hombre y mujer, por ejemplo, la forma de la región genital, en la que nos encontramos todas las variaciones de la intersexualidad en una proporción relativamente elevada, de alrededor de un 2% de los nacidos. La realidad es por tanto no binaria, y la negación de la realidad conduce por ejemplo a imponer reasignaciones quirúrgicas para ajustar a la persona intersexo a los dos únicos conjuntos supuestamente existentes.

En cambio, alcanzamos lo no binario o difuso cuando se trata del género como conducta, y se trata de definir lo masculino y lo femenino. Sabemos que esto, que a simple vista resulta inasible, se convierte en los sistemas binaristas necesariamente en un Código de Género autoritario, puesto que no corresponde a la realidad y sólo se puede imponer por miedo, que de hecho, y de manera no escrita, enumera cuidadosamente las profesiones, conductas, ropas, arreglos, gestos, posturas, maneras de hablar, etc. que se consideran masculinas o femeninas, e impone a quien lo contravenga penas que van desde la irrisión pública al destierro familiar, la pérdida de empleo, la cárcel o la de muerte, impuesta por linchamiento o crimen de odio, o por ley escrita.

Mientras que la estructura no binaria y no difusa, en el dominio somático, es cuestión de mayorías/minorías, en el terreno del género la estructura no binaria y difusa afecta a todas las personas, como una liberación de la falsedad, puesto que en un sistema binarista todas se ven obligadas a ceñirse a los preceptos del Código de Género binarista, unas convirtiéndose en opresores, incluso contra su voluntad, y otras en oprimidas, incluso aunque no lo sepan.

La cuestión del no binarismo de género no es por tanto cuestión de mayorías/minorías, sino de humanidad. Para convencerse, basta con retroceder con la ayuda del cine a una de las épocas más rigurosamente binaristas, la de los años cincuenta, y examinar cómo nos ajustaríamos personalmente a los dos modelos de vida extremados que se proponían con valor moral.

Puesto que la realidad sexual y de género no es binaria, cabe preguntarse por qué no forma un continuo indiferenciado, un más o menos infinitamente gradual, sino conjuntos o núcleos.

En parte es por razones objetivas, según el elemento definidor que usemos. Existen verdaderamente conjuntos de personas XY, o de personas XX, o de personas X0, o de personas XXY, etcétera. No hay un continuo de más o menos, sino de diferencias cualitativas. En este caso hay que hablar de una realidad que no es binaria, pero tampoco difusa.

La realidad difusa se encuentra cuando se puede definir por un más o menos, y esto es lo que ocurre precisamente con el género, en el que las conductas se pueden definir fácilmente con un más o menos masculinas o femeninas (hay un verdadero continuo que va de lo extremadamente masculino a lo extremadamente femenino) y hay una amplia zona más o menos indefinida entre los dos extremos.

En esta realidad es donde podemos preguntarnos por qué se forman conjuntos difusos y cuál es el mecanismo que los forma. Es decir, por qué no nos limitamos a pensar que soy más o menos masculina/femenina dentro de un solo conjunto en el que todos sus integrantes se definen lo mismo, en una serie infinitamente graduada y por tanto no significativa de diferencias cualitativas.

Aventuro como respuesta que es una cuestión en la que las diferencias cualitativas somáticas que hemos visto se doblan por formas de consciencia o identidades. Se trata de núcleos de consciencia que, por la misma naturaleza de la consciencia, se forman difusamente.

Por ejemplo, la cualidad XX se reviste de una multitud de formas de consciencia. Estas formas de consciencia, semejantes en muchas personas, forman el concepto difuso Mujer, que hay que distinguir de la cualidad XX. Efectivamente, hay personas XX cuya consciencia de sí o identidad se forma separándose del concepto Mujer por una gran diversaidad de razones e incluso hay personas XY que en cambio se integran en el concepto Mujer por otra gran cantidad de razones.

Por tanto, se observa que el concepto Mujer no tiene que ver con la biología, por lo que carecen de valor los reduccionismos biologistas a efectos de quién es Mujer y quién no; es un hecho de consciencia o de identidad, y como tal, es un hecho que forma un conjunto difuso, puesto que hay muchas personas que se definen identitariamente como mujeres, pero poco, etcétera.

Entonces es la consciencia o identidad la que define otros conceptos o conjuntos difusos. Puede haber un concepto de Intersexo en el que se agrupen quienes cualitativamente sean distintos cromosómica o fenotípicamente o incluso cerebralmente de la mayoría de las personas que se afirman como Hombres o como Mujeres. Puede haber un concepto de Transexual, en el que se integren quienes se identifiquen como Transexuales, y no como Hombres o Mujeres (aunque pueda haber otras personas en las mismas circunstancias que se identifiquen como Hombres o Mujeres). O puede no haber conceptos Intersexo o Transexual, y formarse otros, como el concepto Queer, que aglutina a las personas de otra manera, tan inclusivo potencialmente que cualquiera puede incorporarse a él como “raro”.

Etcétera. Estamos en el terreno de las identidades, de las formas de consciencia, que pueden apoyarse o no en determinadas cualidades somáticas, pero que son de por sí variables y fluidas, aunque forman esas agrupaciones circunstanciales a las que llamamos conjuntos difusos de género.

Y sin embargo, como formas de consciencia son capitales, por cuanto el ser humano se puede definir específicamente como una forma de consciencia. Sólo que es útil tener presente el carácter difuso y fluido de las formas de consciencia relacionadas con el género.