La noción milenaria del binarismo de género, que es claramente ideológica y no corresponde a la realidad objetiva, debe sustituirse por un no-binarismo realista, que puede expresarse como conjuntos difusos de género, formados por afirmaciones personales de identidades difusas. Una identidad difusa no se define por un sí o no, sino por un más o menos, desarrollado según una lógica informal o difusa.
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jueves, 18 de marzo de 2010

STP-2012





viernes, 15 de enero de 2010

Antigenerismo


Por Kim Pérez
Las implicaciones lógicas del no-binarismo van muy lejos.

Si se está de acuerdo en que el binarismo de género es la expresión del código de género y en que éste a su vez es una manifestación ideológica de una voluntad de dominio que divide a los humanos binariamente entre dominadores y dominados, como no puede ser menos, se deduce que el código de género y el propio género no tienen existencia propia, sino que dependen de esa voluntad de dominación.

Llamo aquí género no sólo a la expresión cultural y variable del sexo y la sexualidad, como se suele hacer, suponiendo de todas formas que hay una relación directa y sin mediaciones entre sexo/sexualidad y género, como si éste fuera directamente la emanación cultural o interpretación de aquellas otras instancias, sino que, en nuestras sociedades del Oeste, esta relación sigue mediada históricamente por esa voluntad de dominación.

La relación medieval entre señores y vasallos, palabras que tienen un significado transparente, que tuvo modestas dimensiones feudales, de ámbito local, fue sustituida en la primera modernidad atlántica por un orden estatal y clerical en el que los altos dignatarios alimentaban su fasto con las propiedades agrarias, y en la segunda modernidad llevó al dominio del gran capital sobre el pequeño y los excluidos de la propiedad.

(Sigo aquí las para mí apasionantes propuestas de la postcolonialidad latinoamericana, llamada en Ecuador con mayor rigor decolonialidad, como sistema de des-dominación)

Se puede observar que el binarismo de género corresponde a otro binarismo previo entre dominadores y dominados. El de género es ideológico, secundario, mientras que el de la dominación es político, previo, pues corresponde a la voluntad de apropiación de un máximo de los excedentes agrarios por parte de los señores.

En una agricultura sin innovaciones técnicas, un sistema binario (señores-vasallos) es de suma cero (lo que una parte gane de más la otra lo gana de menos) y por tanto produce necesariamente explotación.

Recuerdo que la existencia del género binario es la prescripción fundamental del código de género, que empieza por la inscripción legalmente binaria según el Código Civil, en la que no hay lugar alguno para los intersex, que deben obligatoriamente ser inscritos en uno de los dos géneros legales, y regula minuciosamente conductas y maneras de vestir, con penas que van desde la burla pública a la de cárcel o la de muerte.

(Una imagen que reúne ambos binarismos es la terrible de los conquistadores arrojando sus perros ferozmente entrenados contra los mujerados amerindios para darles muerte)

En este esquema conceptual puede verse cómo el código de género, de dimensiones penales (hasta la muerte), y su expresión, el género binario, no tienen existencia propia, sino que dependen de un hecho también superestructural pero previo, la voluntad de dominación.

Rebelarse contra la dominación debe suponer por tanto rebelarse contra el código de género y contra el género. No es posible rebelarse contra la dominación y mantener sus consecuencias, el código de género y el género binario, obligatorio.

Éstas son las inferencias lógicas a las que antes me refería.

El género, como conducta codificada y penalizada, debe ser sustituido por conjuntos difusos, libres, que se agrupen por afinidades subjetivamente decididas.

Es cierto que mientras exista la dominación (y actualmente la ejerce el capital monopolista, cuya desmesurada potencia se extiende a los medios, televisiones, periódicos, radios, cine, música) existirán fuerzas binaristas. Pero la dominación monopolista no será eterna, y la crisis actual está mostrando con qué facilidad sus centros se resquebrajan y acuden a la tutela del Estado, que de momento los sirve, pero un día puede decidir servirse de ellos, dando por concluido el monopolismo – Revolutio consummata erit.

Por todas estas razones es tan importante que el feminismo abandone el binarismo, que lo mantiene inadvertidamente dentro del sistema de dominación.

Mientras la liberación de género se entienda de mujeres contra hombres, se perpetúa la presencia en las mentes del sistema de dominación, puesto que la liberación se entiende contra una dominación, y no como una superación de la dominación. No se trata en efecto de una lucha biologicista, y por tanto cuasi racista de hombres contra mujeres y por tanto de mujeres contra hombres, sino de la lucha entre dominadores y dominados, aunque haya sido mayoritaria pero difusamente, de hombres contra mujeres, porque entre los dominadores ha habido algunas mujeres (como Isabel la Católica) y entre los dominados ha habido muchos hombres, como los homosexuales, más machacados por los dominadores que las mujeres.

Por eso, en las revolucionarias Jornadas de Granada 2009, se ha producido una tensión dialéctica, y por tanto creadora, entre dos formas extremas de entender el feminismo: por una parte el transfeminismo, el feminismo no-binarista y de conjuntos difusos, y por otra el feminismo binarista con su prohibición a la participación de varones, que llegó a su climax en la fiesta de clausura.

No debe haber un enfrentamiento entre ambas corrientes, como si representaran intereses contrapuestos, porque no hay esos intereses. Hay sólo dos maneras de entender la liberación de género o la liberación del género. Será posible llegar a un acuerdo.

Porque esta tensión será, a la larga, la base para que el feminismo de la corriente mayor asimile de forma viva, mediante reflexiones y contradicciones diálécticas internas, las nuevas propuestas no-binaristas.

(Recordaré de paso que Granada es el primer símbolo de la Modernidad conquistadora o dominadora; conquistada ella misma en enero de 1492, tres meses después, en marzo de ese año, se expulsó a los disidentes judíos y a los diez meses, en octubre, empezó la conquista de América, todo ello decidido desde la nueva Granada)

Es cierto que el feminismo binario tiene que revisar muchas de sus tradiciones y sus proyecciones en este tránsito hacia el no-binarismo, tendrá que desechar algunas y reformular otras.

Se puede plantear en primer lugar la dolorosa cuestión de la violencia de género; ¿si se abole el género deja de existir el concepto de violencia de género?

En modo alguno; si son crímenes, son crímenes reales, pero cometidos en nombre de un fantasma ideológico, no de ninguna determinación biológica.

El género sigue existiendo como tal fantasma en las mentes de los que se lo creen, de los que a fin de cuentas quieren ejercer su parte en el feroz festín de la dominación. Sigue habiendo violencia de género como hay violencia religiosa o filosófica, que puede estar sostenida sobre otros errores, pero disponemos de un método de largo alcance para terminar con ella: la abolición del género, su denuncia directa como medio de dominación.
Gran parte del trabajo por una sociedad nueva consiste en poner en claro ante todas las mentes, hacer público, denunciar los materiales de que está construida la otra sociedad, ya obsoleta: y uno de ellos es el código de género y su consecuencia, el género. El primero, binarista, y el segundo, obligatorio.
¿Empieza a estar claro lo mucho que queremos?

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Jornadas Feministas Estatales

Conjuntos Difusos participó en las Jornadas Feministas Estatales con diferentes actividades sobre alternativas al binarismo de género, identidades no binarias, transfeminismos, despatologización trans, lucha contra la transfobia, derechos humanos trans, situación de los migrantes trans...

Tuvimos el gran placer de compartir actividades y debates con Belissa Andía, Secretariado Mundial Trans de ILGA, Lima; Elizabeth Vásquez, Proyecto Transgénero, Quito; Laura Bughalo, TransGaliza; Juana Ramos, Acera del Frente, Madrid; Miguel Missé, Guerrilla Travolaka; Barcelona, Miriam Solà, LesTisores, Barcelona; Alira Araneta, Acera del Frente, Madrid; Sandra Fernández, Red Internacional por la Despatologización Trans; las Medeak y colegas activistas de otros grupos...

Nuestras actividades:
• Construcciones múltiples de cuerpos e identidades (Mesa redonda con Elizabeth Vásquez, Kim Pérez, Astrid Suess, Conjuntos Difusos).
• Estrategias y aplicaciones de un feminismo no binario (Espacio de Debate, Pablo Vergara)
• Translesbianismo y otros deseos transdiversos (Espacio de Debate, Juana Ramos, Astrid Suess)
• Reflexiones feministas sobre el no binarismo (Mesa redonda con Belissa Andía, Kim Pérez, Miguel Missé / Miriam Solà)
• Despatologización trans y autonomía corporal (Mesa redonda con Belissa Andía, Alira Araneta, Sandra Fernández, Astrid Suess)
• Redes y acciones contra la transfobia y por el derecho a la diversidad (Mesa redonda con Laura Bugalho, Elizabeth Vásquez, Astrid Suess)
• Instalación artística Espacio Difuso

Aquí se puede ver todo el programa de las jornadas: http://www.feministas.org/IMG/pdf/PROGRAMA-2.pdf

...la grabación en video de la mesa de “Construcciones múltiples de cuerpos y géneros” (¡gracias estrellaroja!): http://transgranadafeminista.blogspot.com/
y escuchar el audio de la mesa de "Reflexiones feministas sobre el no binarismo" (¡gracias lasdel8!):http://lasdel8.blogia.com/2010/010502-reflexiones-feministas-sobre-el-no-binarismo.php

...y abajo unas fotos de las mesas redondas, del “Espacio Difuso” y de la mani…













Algunas impresiones y reflexiones sobre las jornadas encontradas en otros blogs:

http://carlaantonelli.com/
http://generofluido.wordpress.com/
http://maribolheras.blog.com/
http://grupolesbico.blogspot.com/
http://viajandohaciaitaca.blogspot.com/
http://escritorasfantastikas.blogspot.com/

jueves, 10 de diciembre de 2009

El feminismo no-binarista: transfeminismo



Por Kim Pérez


Nota previa. Las Jornadas Feministas Estatales de Granada empezaron con un sketch en el que Lola Van Guardia contó el diálogo entre una madre feminista y una hija transfeminista. En este esquema cronológico, me correspondería el papel de abuela, machacada en otros tiempos, pero rebelde. La familia se extiende cuando pienso en mi tía tatarabuela, Rosa Butler, poeta protofeminista, de la primera ola del siglo XIX.


El transfeminismo es la expresión política del no-binarismo del sistema sexo/género. Empezó siendo el feminismo de las transexuales (en España, Madrid, 1993 y Córdoba, 2000) y ha llegado a ser un feminismo transeúnte, en el que toda transición es posible (Granada, 2009) que por medio del no-binarismo, llega a ser explícitamente lo que fue en un principio implícitamente el feminismo, el movimiento de liberación de género, que empezó por las mujeres y luego se ha extendido a los y las homosexuales, los, las y les transexuales, los, las y les intersex, a toda la humanidad, porque es verdaderamente difusa de género, en más o menos, compuesta de personas para quienes el género debe pasar de ser un código penal a ser un sistema de afinidades voluntarias.

El (trans)feminismo ha nacido cuando se han superado los dos primeros siglos del feminismo preclásico y clásico, que permaneció inevitablemente atado a la misma concepción binarista que en el fondo combatía, lo que de todos modos fue conveniente en los primeros momentos del combate, cuando era preciso aunar fuerzas. La noción del patriarcado y la necesidad de emancipación frente al mismo emergieron de este combate. Pero el mismo trabajo feminista hizo surgir la conciencia y las reivindicaciones de otros conjuntos humanos o subconjuntos, como el de las lesbianas, dentro de las mujeres, o incluso masculinos, como los gays, también oprimidos por el patriarcado, y más adelante los de bisexuales (“no medio heterosexual y medio homosexual, sino enteramente bisexual”), transexuales (palabra que uso abarcando nuestra inmensa variedad de formas), intersex (que empiezan a entrar en acción) ...

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De esa conciencia de que no estamos acantonados dentro de dos géneros cerrados, dos conjuntos marcados por un sistema lógico tan hermético como el de sí o no, de que ambos géneros correspondían a realidades mutuamente irreductibles (que era, en el fondo, la lógica del patriarcado, como sistema de dominación, que sólo admite por tanto dos situaciones, la de dominante y la de dominado) tuvo que emerger, por tanto, la convicción de que todo el binarismo no es nada más que una ilusión ideológica, un trampantojo, y de que la realidad subyacente bajo esa terrible mátrix, una vez descubierto el sistema de dominación, puede ser completamente distinta, un plural y no-dominacionista no-binarismo.

No somos por tanto “hombres” contra “mujeres” ni “mujeres” contra “hombres”, en una abstracta simplificación, metafísicamente, booleanamente envueltos en un sí o un no, en un “conmigo o contra mí”, sino algunos hombres difusos y aún algunas mujeres difusas y aún algunos variantes de género difusos, contra otros hombres difusos, mujeres difusas, variantes de género difusos, etcétera. La noción de clase se transparenta enseguida tras esta distinción, como aspiración metafísica, sueño idealizado de las clases verdaderamente dominantes (porque habría que examinar también el binarismo de las clases: la clase dominante ha precedido siempre, como realidad histórica, a las clases dominadas; el dominador ha querido dominar)

El transfeminismo está innovando más allá del feminismo que hasta ahora hemos conocido (y todas las innovaciones producen desconfianzas y precauciones), porque sabe algo que éste no sabía, y que le hacía quedar dentro de la misma concepción binarista, perjudicándose especialmente en su relación con los conjuntos difusos más o menos masculinos. Pero el feminismo intuía desde luego este no-binarismo, especialmente cuando en una fecha concreta, y en una reunión estatal masiva, Madrid, 1993, abrió las puertas lógica y fascinadamente al conjunto difuso de las transexuales feminizantes, que aún no sabíamos tampoco lo que significábamos en el movimiento de liberación de género, entendido como conjunto.

En este proceso de liberación de género, empezado, conceptuado y mayorizado por las difusas mujeres (esta última distinción sobre las mayorías es fundamental, por cuanto políticamente tiene el valor permanente que se puede suponer), podemos contemplar a la vez un sujeto único, los dominados, y múltiple, las diversas categorías y subcategorías de personas dominadas, de las que las inmensas pero muy minoritarias variantes de las trans hemos sido lo suficiente radicales y audaces como para llegar a poner nuestro prefijo trans en la inmensa construcción del feminismo.

Es posible, por tanto, distinguir entre dos planos necesarios del feminismo. el político fundamental y el sindical. El primero es el que se ve como “el” movimiento de liberación de género, con una historia y unas relaciones de fuerzas internas determinadas, mayorítarias y minoritarias, no determinadas por ningún determinismo. sino por la libre conciencia y la voluntad humana. El segundo es el que defiende los intereses específicos de los sujetos políticos, uno o muchos, que puedan emerger como mujeres difusas (incluidas algunas trans), situado entre muchos otros movimientos sectoriales, específicamente GLBT. Todos estos segmentos del único movimiento de liberación de género, mayorizado por las mujeres difusas, están concertando alianzas muy variables. Ésta será la dinámica política del futuro transfeminismo, en el plano fundamental de la liberación de género.

¿Cuál es entonces el futuro del feminismo, cuando en nuestras sociedades están cambiando las mentalidades y las leyes y todo ello está sostenido por un proceso tecnoeconómico infraestructural en la que la forma del trabajo, centrada en la informática, asegura una igualdad de oportunidades para las mujeres difusas y para trans difusas, intersex difusas, etc, y por tanto el mantenimiento social de nuestros derechos?

Distinguiendo entre los dos planos de los que vengo hablando, es fácil ver que en el sindical o corporativo, al feminismo, tornándose transfeminismo, le toca la gestión de la igualdad conseguida y la consecución de nuevas formas, fácilmente objetivables, en los mil problemas cotidianos.

En el plano de la liberación de género, al transfeminismo le toca terminar con cualquier entendimiento del género como código penal, como imposición y asignación con la que nos encontramos al nacer, y en particular con su concepción binarista como dos únicas posiciones vitales que encubren una voluntad de dominación.

El transfeminismo puede advertir en particular que, al no haber comprendido el feminismo en su fase clásica o en su segunda ola esta relación de la dominación patriarcalista con el binarismo, encontrará más difícil eliminarla en tanto lo mantenga. Dicho muy claro: el enfrentamiento binarista entre “mujeres” y “hombres” mantiene las formas de la dominación.

Frente a este problema, el no-binarismo es la experiencia del deshacimiento de las barreras de género y por tanto de la forma conceptual de la dominación. La noción de lo difuso deshace los dos círculos, el del encierro voluntario y gustoso de los dominadores, lo mismo que el forzado de los dominados. Los seres humanos se encuentran entonces libres de las barreras de género, emancipados del código de género, como quien vaga por un jardín nuevo que quizás le desconcierta. En este momento, se individualizan, se subjetivan. Cada cual descubre que yo soy yo, y que ser yo es mi única ley. En este momento, hay tantos géneros como personas, o muchos más, puesto que cada persona puede evolucionar en el entendimiento de su subjetividad.

En el siguiente momento, las personas podemos unirnos por afinidades voluntarias, que en materia sexual, hacen de los géneros conjuntos voluntarios y difusos, el femenino difuso y el masculino difuso, desde luego, y también los conjuntos trans difusos, intersex difusos y todo lo que podamos descubrir en nuestro interior y en el exterior.

La forma del género, sostenida por un código penal, queda atrás, definitivamente, y se ve sustituida por conjuntos difusos y libres, cuya formación, transformación y deshacimiento queda decidida por personas subjetivadas y unidas voluntariamente.

Ésta es la tarea del feminismo, convertido en su fase postclásica o en su tercera ola en transfeminismo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

video stp 2012 granada

aquí podéis ver el video de la acción que hicimos en granada el día 17 de octubre de 2009 para la Campaña Alto a la Patologización Trans STP2012.

para más información sobre la convocatoria: www.stp2012.wordpress.com y www.octubretransgranada.wordpress.com

Subjetivación



Por Kim Pérez


El no-binarismo de género muestra una gran potencia para la subjetivación.

O quizás mejor, se puede decir que la subjetivación conduce al no-binarismo de género.

Entiendo por subjetivación la conciencia nítida de que yo soy yo, sujeto del pensamiento distinto del objeto que pienso, distinta de mis circunstancias, incluso las de sexo, incluso las corporales.

Es una experiencia o una intuición, no un concepto o abstracción; su gran fuerza vital no requiere un gran proceso educativo, sino que suele darse en la niñez o en la adolescencia, con formas como “yo estoy aquí”, o “yo tengo ahora mismo diez años”, o “éstas son mis manos”, o “ésta es mi familia; ¿por qué?”
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No se da espontáneamente en todas las personas, como he podido comprobar preguntando, pero en las que se ha dado, es un recuerdo muy preciso, del que se puede detallar el momento, el cómo y el dónde. Como todas las intuiciones, es un descubrimiento repentino.

No es difícil que de esta subjetivación se pase a cuestionar las propias circunstancias y, entre ellas, las de género. Es un distanciamiento entre mí, recién descubierta, y lo mío o lo que me circunda, por lo que pone la base intelectual para este cuestionamiento.

Es verdad que me aísla dentro de mí, pero le da a todas mis acciones, mis decisiones, mis preferencias, la base más fuerte: proceden de mí.

En definitiva, esto confirma que yo soy radicalmente otra respecto a lo otro y los otros, y compruebo que en el fondo soy radicalmente yo, originaria, profundamente incomunicable, inaccesible.

Mi experiencia básica soy yo y todo procede de mí, según criterios en gran parte intuitivos y sólo en parte explicables: “lo prefiero así”, “me gusta”, “no me gusta”.

Siendo el género entonces, no el sometimiento a regulaciones exteriores, sino la expresión de las fundamentales intuiciones sexuales interiores, esto hace que eluda cualquier disciplina externa, cualquier sometimiento a cualquier código de género, y que en cierto modo, mi género sea radicalmente mío, por las razones que sólo yo sé, hasta el punto de poder generalizar la fórmula “una persona, un género”, expresión del no-binarismo radical.

Bien es verdad que esta extrema diferenciación se atenúa por la conciencia de las afinidades, palabra que empleo en el sentido preciso de similitudes y coincidencia de voluntades. No se trata de igualdades ni de uniformidades, sino de la percepción práctica de que otras subjetividades muestran actitudes similares a la mía, mientras que unas terceras son muy diferentes, atractivas o repulsivas.

La subjetivación supera cualquier desviación individualista o separatista en cuanto percibo que me deja como conciencia desnuda, igual a la de cualquier otro ser humano. No son esencialmente mías mis circunstancias, son distintos de mí mi aspecto, mi edad, mi clase, mi nacionalidad, mi educación, mi sexo... Los seres humanos aparecemos como un coro de conciencias desnudas, frecuentemente sometidas a circunstancias dolorosas. Una profunda solidaridad, basada en la propia experiencia, se eleva en ese momento.

lunes, 19 de octubre de 2009

Acción STP 2012 Granada

El sábado 17 de octubre, realizamos una concentración y performance a favor de la despatologización de la transexualidad en Granada. El acto cerró con un minuto de silencio en memoria de Linsia, mujer transexual de procedencia colombiana asesinada el pasado 8 de octubre en Burgos.

En apoyo a la Campaña STP 2012, se convocaron manifestaciones y otras acciones en 41 ciudades de Europa, Latinoamérica, Norteamérica y Asia.

A continuación algunas fotos de la acción en Granada.














Más información del Día de Acción de la Campaña "Alto a la Patologización Trans STP 2012" en: